viernes, 6 de julio de 2007

MARTA TAPIA



SEGUNDO ENCUENTRO CON JOSÉ MARTÍ



Continuando con mi encuentro con José Martí, debo señalar que, además de sus poemarios y novela, dentro de su prolífica obra se puede apreciar la existencia de “pensamientos” que el autor escribe para niñ@s y adolescentes los que se plasmaron en una revista mensual que Martí publicó para los niños, “y para las niñas, por supuesto”. Durante su larga estancia en Nueva York y en el proceso de preparar una revolución para liberar a Cuba de los abusos que cometía allí el Imperio Español, Martí nunca no se olvidó de “la esperanza del mundo”. Con un esfuerzo sobrenatural logró publicar esta obra para la posteridad de América. El primer número de La Edad de Oro fue publicado en julio de 1889 en Nueva York. Es importante mencionar que los cuatro números publicados contienen poesías, ensayos y prosa, todas poseedoras de grandes enseñanzas.

Por razones que no han de ser difíciles de imaginar en un hombre con tantas responsabilidades, Martí eventualmente tuvo que suprimir esta labor. Sólo cuatro números le fueron posibles imprimir. He aquí la dedicatoria que él hace para los niños lectores de su publicación.

A los niños que lean La Edad de Oro por José Martí

“Las niñas deben saber lo mismo que los niños, para poder hablar con ellos como amigos cuando vayan creciendo; como que es una pena que el hombre tenga que salir de su casa a buscar con quien hablar, porque las mujeres de la casa no sepan contarle más que de diversiones y de modas. Pero hay cosas muy delicadas y tiernas que las niñas entienden mejor, y para ellas las escribiremos de modo que les gusten; porque LA EDAD DE ORO tiene su mago en casa, que le cuenta que en las almas de las niñas sucede algo parecido a lo que ven los colibríes cuando andan curioseando por entre las flores. Les diremos cosas así, como para que las leyesen los colibríes, si supiesen leer. Y les diremos cómo se hace una hebra de hilo, cómo nace una violeta, cómo se fabrica una aguja, cómo tejen las viejecitas de Italia los encajes. Las niñas también pueden escribirnos sus cartas, y preguntarnos cuanto quieran saber, y mandarnos sus composiciones para la competencia de cada seis meses. ¡De seguro que van a ganar las niñas!”

“Cuando un niño quiera saber algo que no esté en LA EDAD DE ORO, escríbanos como si nos hubiera conocido siempre, que nosotros le contestaremos. No importa que la carta venga con faltas de ortografía. Lo que importa es que el niño quiera saber. Y si la carta está bien escrita, la publicaremos en nuestro correo con la firma al pie, para que se sepa que es niño que vale. Los niños saben más de lo que parece, y si les dijeran que escribiesen lo que saben, muy buenas cosas que escribirían. Por eso LA EDAD DE ORO va a tener cada seis meses una competencia, y el niño que le mande el trabajo mejor, que se conozca de veras que es suyo, recibirá un buen premio de libros, y diez ejemplares del número de LA EDAD DE ORO en que se publique su composición, que será sobre cosas de su edad, para que puedan escribirla bien, porque para escribir bien de una cosa hay que saber de ella mucho. Así queremos que los niños de América sean: hombres que digan lo que piensan, y lo digan bien: hombres elocuentes y sinceros”.

Me llama profundamente la atención cómo el autor manifiesta un interés y sensibilidad especial por los niños, niñas y adolescentes de su tiempo, considerando que en esa época la infancia era bastante invisibilizada desde el punto de vista social y la preocupación por este grupo en la sociedad era más bien desde una perspectiva de objeto de derecho, donde se consideraba a la niñez como una etapa de espera o tránsito hacia la adultez. Al observar el lenguaje con que Martí se dirige a l@s niñ@s y como en él explicita una perspectiva de género lo que le da una mirada de equidad a la relación, sorprende gratamente, pues si contextualizamos esto veremos que en esa época tanto la infancia como la mujer eran grupos que no tenían mayor participación social.
Celebro la genialidad del autor y el haberlo descubierto me permite creer que es posible imaginar un mundo donde tod@s tengamos cabida y, mejor aún, me anima a no rendirnos en la cotidiana batalla para hacer realidad este sueño.

4 comentarios:

Anónimo dijo...

Marta, muy buen trabajo, de verdad mucho más fresco y se nota que hay palabras e ideas tuyas, pero la @ NO LA SOPORTO en los textos ¨serios¨me dan una lata atróz porque los asocio con el discurso que me apesta acerca del famoso ¨género¨tan manoseado para mi gusto.

Felicidades,
Marisol

Anónimo dijo...

Querida Marta:
Pienso que los dos textos que has subido sobre Martí y tu comentario sobre su obra son una forma de incentivar a su lectura a niños y jóvenes, a quienes es tan difícil hacerlos leer y que por ser la poesía y narrativa de este autor simple y sencilla, por lo que pude entender de lo que escribistes, lo que no quiere decir, que sea menos importante, haga más cercana su comprensión.

Anónimo dijo...

Marta,ya te había comentado este texto, pero lamentablemente alguien borró el comentario.Así que vuelvo a comentarlo.

Me parece un texto interesante en el lenguaje, original en la búsqueda personal de ideas y atractivo para el público. Se nota el cuidado al expresarte. Felicidades.

Director Taller

Anónimo dijo...

Marta, ya es un ejercicio que había hecho, y para ser bien franca más bien he leído lo que Palominos piensa de este libro y me siento mucho más cercana a la opinión que él tiene (sin desmerecer la opinión del otro) Además querida Marta recuerda que yo hablo desde mis sentimientos y no como crítica literaria. Igual hay textos de Valdebenito en los que soy bastante más ruda pero que obviamente no los voy a poner aquíi....¡¡¿¿???!!!! (sin comentarios) Gracias por tu aporte, de verdad lo esperaba.

Marisol